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"Incineración y secularización", colaboración para La Voz de Galicia Edición Ferrol

Os dejo mi colaboración para La Voz de Galicia, edición Ferrol, que salió publicada este domingo 18 de octubre sobre el cambio de hábitos funerarios en la comarca (y en Galicia, en general), con el creciente peso de las cremaciones frente a las inhumaciones. 

Por motivos de espacio, el texto se vio reducido más o menos a la mitad. En su versión completa sería el siguiente:

"Nunca antes en la historia de la humanidad el cambio social había sido tan rápido, extenso y profundo como desde finales del siglo XX: todas las áreas de la vida social, todas las zonas del planeta se ven afectadas y ello sucede a una velocidad sin precedentes. En cierto modo, el tan traído y llevado concepto de globalización también significa esto.

En este contexto de cambio acelerado, la esfera de la religión y los usos y costumbres a ella asociados no es una excepción. Una buena parte de los múltiples cambios que ha experimentado este ámbito en el último siglo pueden resumirse en un concepto: el proceso de secularización. En palabras del sociólogo inglés Giddens, esto implica una pérdida progresiva de su anterior “Influencia social y política” y unos menores niveles de “religiosidad” entre la población, esto es, de la importancia de creencias y valores directamente emanados de la 
religión.

Nuestro país ha permanecido en cierto modo ajeno a este proceso durante buena parte del siglo XX ya que durante el franquismo la religión impregnaba la vida cotidiana y la influencia de la Iglesia era decisiva. Sin embargo, con la restauración de la democracia a finales de la década de 1970 el proceso de secularización ha adquirido un ritmo vertiginoso. Ha afectado a hábitos cotidianos, como rezar o ir a misa.

Pero también ha afectado profundamente a aquellos aspectos centrales en la estructuración de la vida de las personas, como el nacimiento, el matrimonio y la defunción: hace apenas 40 años no había recién nacido que no fuera bautizado, hoy se bautizan sobre el 70% (si bien es difícil dar cifras exactas); no había matrimonios civiles, en 2000 eran uno de cada cinco y en 2014 fueron ya dos de cada tres.

La misma dinámica secularizadora está detrás del auge de la incineración. No olvidemos que esta práctica fue contraria a la doctrina católica hasta 1963. Desde esa fecha, la Iglesia la “acepta”, aunque recomienda la inhumación. Esta opción, impensable hace apenas 35 años, es ya la elegida por aproximadamente la mitad de los gallegos/as. Es cierto que esta dinámica se ha intensificado durante la crisis, no debemos olvidar que la incineración puede suponer hasta dos mil euros de ahorro respecto a la inhumación. Pero ni es esta su principal causa ni, cuando remita la crisis, se invertirá la tendencia.

Decía el antropólogo Lisón Tolosana reflexionando sobre la “riqueza ritual del entierro” hace apenas medio siglo que “en Galicia el ritual está a flor de piel especialmente en algo culturalmente tan importante como la muerte”. Pues bien, la intensidad del cambio social que hemos vivido en este país en las últimas décadas ha dejado casi sin sentido estas palabras, arrastradas por el empuje imparable de la secularización". 



Colaboración en La Voz de Galicia, edición Ferrol

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