03 junio 2008

Reflexiones a propósito del Congreso de Comunicación Política (II Parte)

... la intervención del representante del Partido Popular era para mí la más esperada. Siento no recordar su nombre, sé que el previsto era Gabriel Elorriaga (quien finalmente no pudo asistir) pero en todo caso estuvo a la altura con una participación brillante, clara y no exenta de un humor ácido muy de agradecer.

Después de haber analizado por activa y por pasiva en el Máster la estrategia del principal partido de la oposición, tenía una gran curiosidad por ver cómo percibían ellos desde dentro su propia actuación. Y, para mi sorpresa, el representante del PP comenzó afirmando que su principal error había sido “no haber hecho campaña” hasta muy poco antes de las elecciones. ¡¡Yo diría que estuvieron en campaña permanente desde el 15 de marzo de 2004!!

Su afirmación es, desde luego, la más controvertida de su intervención. Y yo creo que no es del todo sincera, es difícil creer que lo sea. ¿Acaso no ha sido una campaña permanente el uso instrumental del 11-M, primero, y del diálogo / negociación con ETA después? Recordemos los “queremos saber la verdad”, “no están en desiertos lejanos ni remotas montañas”

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que siguieron al 11-M, en ese frente mediático-político difícil de separar. Y posteriormente, las “entregas de Navarra a ETA”, “rendición del Estado”, “el proyecto de ETA es el mismo del PSOE”, etc. que siguieron a la declaración de alto el fuego indefinido de la banda terrorista y el posterior diálogo abierto con el Gobierno, alentadas también desde ese eje COPE- El Mundo-PP-AVT y otros tentáculos.

Si creo que ha sido una campaña permanente es porque cumplió uno de los objetivos fundamentales atribuidos a toda campaña electoral: movilizar al electorado propio. Después del descalabro inesperado del 14-M de 2004, el PP se encontró solo y despojado del poder. Incapaz de empezar entonces la reflexión crítica que sí abrió cuatro años más tarde, decidió cerrarse sobre sí mismo y culpar al mundo (no a El Mundo) de todo lo malo que le pasaba.

Así pues, la necesidad imperiosa de buscar culpables externos, apoyada activamente desde el frente mediático, cortó de raíz toda autocrítica. Ello implicó una movilización sin precedentes del electorado propio. Hubo que tensar la cuerda de la convivencia democrática hasta extremos desconocidos desde la conjura para derribar a Felipe González en 1996 (campaña 1993-1996, recuérdese), y se tensó. Antes mencioné el 11-M y el terrorismo, temas que implicaron la movilización contra el Gobierno (y el resto de partidos parlamentarios), pero no hay que olvidar a los obispos, (Educación para la Ciudadanía, matrimonio gay), la Memoria Histórica (con los papeles de Salamanca, por ejemplo), el Estatuto catalán... cualquier tema era susceptible de convertirse en arma arrojadiza.

... y el objetivo de la campaña permanente se cumplió: el electorado propio mantuvo prietas las filas. Visto desde fuera, a la altura de noviembre – diciembre de 2007 quedaba una duda: ¿mantendría el PP el foco de su atención en el terrorismo? Había un claro problema: era su único mensaje, era un discurso monotemático, no había alternativa a la crispación... fue entonces cuando se vislumbró el inicio de la crisis económica y el PP encontró un tema al que agarrarse como a un clavo ardiendo.

Pero tal vez ya era tarde... el PP trazó su estrategia y la ejecutó con gran disciplina. Tanta que no sólo movilizó a los suyos, sino “a los otros”. Suele ocurrir, es el efecto boomerang que también acecha a quien se lanza a una campaña negativa. Así que a finales de 2007 el electorado potencial del PSOE también estaba movilizado, gracias a la acción persistente del PP y todos sus aliados fácticos...

... de ahí que la crisis fuera el maná del desierto. No es que el PP iniciara su campaña a finales de 2007 (como sugería su representante en la mesa del Congreso de ACOP), es que fue entonces cuando encontró el tema con el que reemplazar la crispación que había caracterizado los tres años y medio largos anteriores. Si los votantes potenciales del PSOE olvidaban la que había caído (y por tanto una parte importante se decantaba por quedarse en casa) y los del PP se mantenían firmes, el vuelco era posible.

Como se ha visto, los españoles no tenemos la memoria de los peces, afortunadamente...

1 comentario:

  1. A ver, home, tes un reto no meu sitio.Como tardes moito, vai caducar.

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